Este blog nació hace algunos años y es uno de los frutos de la amistad de Felipe y Camilo, dos amigos que, gracias a sus guitarras rojas, se encontraron para darle vida a Alessandro, un chico que tiene un poquito de Felipe y otro poquito de Camilo. Viajes, porros, música, ficción, poesía y yagé, protagonizan este espacio.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Alessandro 3


2 de marzo de 2012

Alessandro 3

Creo que ya no hay vuelta atrás. 

Alessandro, sentado bajo la lluvia, siente que las goticas tocan su mano y se empieza a acordar de toda su trayectoria y se da cuenta que en este momento ya no hay vuelta atrás.
Está indeciso: las responsabilidades o la diversión.

Mira hacia el cielo y piensa que no vale la pena sacrificar la diversión por nada. La vida es tan corta que de nada sirve amargarse. Despojado está de todas las prevenciones diarias y nocturnas. Se decide a viajar, toma un avión por la noche mientras se eleva en el aire, ve las estrellas perdidas, luminosas, titilando al borde de la ciudad… y el avión se eleva y se eleva, mientras él también se eleva.

Toma un respiro y se acuesta en la silla, siente la textura del cuero en su mano y se relaja. Mira de nuevo por la ventana del avión y piensa que ya no necesita fumarse un porro, porque ya se lo fumó.

La sensación que experimentó lo lleva a cerrar los ojos, por un segundo piensa en todas las personas que han pasado por su vida, su madre, su padre, sus tacones, todas las máquinas que ha deseado y todas las noches flotando en el mal.

Por unos instantes Alessandro no sabe si está volando o si está nadando, su conexión con la naturaleza es tan profunda que siente que todo parte de un mismo todo: la noche, el día, el agua, el aire, los pelos y el sexo vienen del mismo lado.

De pronto lo interrumpe un muchacho que llega con una señora y se sienta uno a cada lado de su silla, ahora él quedó en la mitad entre el sexy muchacho y el olor a sexo recién hecho de la señora… y ambas cosas lo excitan mucho. Piensa colocar una mano en la pierna de cada uno de ellos; la mano izquierda en la pierna derecha del muchacho, preferiblemente cerca a la entrepierna y la mano derecha acariciando el borde interno de la pierna izquierda de la señora. Alessandro siente una corriente de excitación que corre por su cuerpo.

Sigue con los ojos cerrados y ve la expresión del rostro de la señora y del sexy muchacho, baja la cremallera de él y coge el borde de la falda de ella, ambos, señora y joven gimen en silencio, como cuando rezas y no quieres ser escuchado… con la misma intensidad y el mismo silencio.

Alessandro empieza a escuchar las voces que lo rodean, siente que hablan de él, pero ese sentimiento es confuso, así que prefiere no poner atención y sigue adentrándose a la entrepierna de sus compañeros de vuelo…


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